Culinária catalã não é só espuma
Muito interessante a entrevista do chef Santi SantamarÃa ao jornal espanhol La Información. SantamarÃa, cujo Can Fabes tem três estrelas no Guia Michelin, denuncia o ostracismo a que foi submetido pela imprensa e pelo governo espanhóis após entrar numa polêmica com Ferran Adrià . No livro A cozinha a nu, ele comenta os rumos da culinária espanhola e critica o abuso de substâncias quÃmicas na alta gastronomia, prática que ele classifica como um tipo de doping ou ilusionismo.
O chef detona a credibilidade do ranking de 50 melhores restaurantes do mundo, no qual o D.O.M. é o 18º colocado:
El año pasado me expulsaron de la clasificación aunque el editor en el editorial se excusó, diciendo que no podÃa ser y que estudiarÃan por qué habÃa ocurrido. Llegué figurar como el número 11 hace cinco años o seis.
A mà ya me llaman el amigo de los franceses… Da mucha pena ver cómo se confunde a la opinión pública. DecÃa MartÃn Berasategui que parece mentira que una revista que vende cocinas de segunda mano pueda tener esa trascendencia. En ella, los mismos que están arriba son los mismos que puntúan, asà como los periodistas que trabajan para los que están arriba. Esto es una camarilla, como dijo el señor Frédy Girardet. Sorprende que el periodismo no sea un poco más crÃtico al respecto. He empezado a leer algunas crÃticas, de Carlos Maribona, de VÃctor de la Serna… y se está empezando a poner en cuestión todo este tema. Es una guÃa en la que el árbitro está comprado. Ya nos gustarÃa tener realmente tantos restaurantes buenos entre los 100 mejores del mundo.
Con esta guÃa se ve que seguimos instalados en la cultura del pelotazo. Se está distorsionando el esfuerzo y la calidad de los buenos profesionales que no tienen voz.
Sem entrar no mérito da implicância de SantamarÃa com a cozinha molecular — que, de fato, engendrou muita picaretagem –, é instrutivo descobrir que a culinária catalã faz parte de um projeto turÃstico do governo espanhol. Como a polêmica criada por SantamarÃa ameaçou bagunçar esse projeto, ele deixou de ser convidado para eventos gastronômicos — um absurdo, dadas sua coleção de estrelas no Michelin.



